Voces no escuchadas, rostros invisibles. Los pequeños miembros de las familias de jornaleros agrícolas en California frente al Covid-19

Magdalena Barros Nock
CIESAS Ciudad de México



En marzo de 2020 empezó a decirse en los medios de comunicación y redes sociales que los trabajadores del sector salud eran esenciales y por tanto necesitaban consideraciones especiales para hacer frente a la pandemia y poder continuar trabajando sin arriesgar su vida y la de su familia. Para abril, los trabajadores del campo y las agroindustrias, también se consideraron esenciales porque se encargaban de producir, cosechar y empacar la comida que llegaba a las casas de todos los norteamericanos. Salieron varias publicaciones sobre lo importante que era mejorar sus condiciones de trabajo para evitar que se enfermaran. Sin embargo, el número de trabajadores contagiados por Covid-19 empezó a crecer y las condiciones de trabajo se mantuvieron en los campos agrícolas y en las agroindustrias donde los inmigrantes trabajan, en general, de manera igual (Flores, 2020).

California emplea más de 800 000 trabajadores agrícolas al año. La mayoría tiene trabajos temporales, rara vez de tiempo completo durante todo el año. Alrededor del 70 por ciento de la fuerza de trabajo agrícola está compuesta por trabajadores indocumentados. Los trabajadores esenciales que en marzo eran héroes, han pasado a ser desechables (Willingham y Mathema, 2020: 2). El trabajo esencial del que tanto se habla, es más bien el trabajo de una persona que no importa que se enferme y muera y que puede ser reemplazable.

Poco se ha hablado de la situación por la que están pasando los miembros pequeños de estas familias de jornaleros. ¿cómo han sido afectados por la pandemia? ¿cómo ha cambiado su vida? Este tema necesita una investigación más profunda, lo que aquí presento son resultados parciales de una investigación en curso sobre las familias de estatus legal mixto. Mi intención es presentar algunos de los cambios y retos que la pandemia ha producido en la vida de niñas, niños y adolescentes, que forman parte de familias migrantes, provenientes de Oaxaca, en especial de mixtecos y zapotecos, que viven en la costa central de California y cuyas madres y padres trabajan en los campos agrícolas.

Las niñas, niños y adolescentes miembros de las familias han carecido de voz para dar a conocer la situación que están viviendo y los problemas que el futuro les presenta. Sus rostros no se ven y sus voces no se han escuchado. Sus condiciones de vida se han precarizado y violentado cada vez más con el encierro y el deterioro económico que están viviendo. Están teniendo retos importantes que pueden dificultarles aún más su inserción en la escuela cuando regresen a clases.

Este texto se basa en entrevistas virtuales realizadas por medio de Messenger y WhatsApp a Andrea Cabrera Hubbard y Esperanza Salazar, dos mujeres activistas dedicadas a ayudar a su comunidad, pertenecientes a Líderes Campesinas, organización que se dedica a apoyar a las mujeres jornaleras y a sus familias. Estoy muy agradecida por su ayuda. Esta información ha sido complementada con información encontrada de las redes sociales, periódicos, artículos, conferencias y conversatorios, así como trabajo de campo realizado antes de la pandemia en la costa central.

Características generales de las familias de estatus legal mixto

Las familias de estatus legal mixto conforman un grupo importante en Estados Unidos. Se caracterizan por tener a su interior miembros con diferentes estatus legales, por ejemplo, los padres pueden ser indocumentados o tal vez alguno tenga permiso de trabajo o incluso sea ciudadano (Golash-Boza, 2012); así mismo, uno o varios de los hijos pueden haber nacido en Estados Unidos y, por tanto, ser ciudadanos; otros nacieron en México y fueron traídos de pequeños por sus padres y crecieron en Estados Unidos formando la llamada generación 1.5. De éstos, tal vez algunos calificaron para obtener DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia – Deferred Action for Childhood Arrivals) o pudieron adquirir un permiso para trabajar (green card) (Fix y Zimmermann, 2001). De esta manera, encontramos en una sola familia, miembros con diferentes estatus legales.

Estudios recientes llevados a cabo por el Centro de Inmigración de la Universidad del Sur de California, encontraron que a nivel nacional hay más de 16.7 millones de habitantes que en sus familias conviven con por lo menos una persona sin documentos, y que alrededor del 50 por ciento, o lo que equivale a 8.2 millones, nacieron en Estados Unidos y tienen la nacionalidad americana. En estas familias hay 5.9 millones de niños y niñas ciudadanos que están sufriendo las consecuencias de las políticas dirigidas en contra de sus familiares indocumentados (Mathema 2017).

Durante este primer año de pandemia y sobre todo los primeros meses, las niñas y los niños han vivido situaciones agravantes que han empobrecido sus vidas, haciéndolas cada vez más difíciles y precarias, han aumentado el estrés en que viven y ocasionado sentimientos de angustia y miedo en su vida. En este texto me centro en algunos de los efectos que ha tenido la escuela a distancia en su vidas.

La escuela a distancia

“Mis hijos cada vez tienen más hambre”

Esperanza relata: “Las mamás me comentan que sus hijos tienen cada vez más hambre”. Esta situación se debe a varios factores. Por un lado, las familias jornaleras son las que ganan menos dinero, aproximadamente 18 000 dólares anuales. Tienen, por lo general, entre 4 y 6 hijos. La madre y el padre trabajan, cuando pueden y no es un trabajo constante, obtienen trabajo conforme se requiere en el campo. Durante la pandemia sus ingresos han disminuido, las horas y el pago por hora se ha reducido en muchas granjas. Cuando se cerraron las escuelas y se inició la educación a distancia, las mujeres en especial, tuvieron que dejar sus trabajos para cuidar a sus hijos. Mis colaboradoras me platican cómo muchas mamás con hijos pequeños y bebés decidieron dejar de trabajar y quedarse a cuidar a sus hijos, aunque esto significara reducir el ingreso familiar. El miedo al Covid-19 y la falta de información y acceso a servicios médicos, las hizo decidir quedarse a cuidar a los pequeños ya que era un riesgo de posible contagio para toda la familia, dejarlos con otras personas.

Es importante mencionar que, durante la administración de Trump, las familias de estatus legal mixto fueron fuertemente atacadas y excluidas de los programas federales. Trump dejó fuera de todo apoyo federal, incluso a personas con ciudadanía si éstas estaban casadas o vivían con personas que fueran indocumentadas. Por ejemplo, en el mes de marzo, el congreso aprobó el CARES Act, que proveía de un pago de 1 200 dólares a todos aquellos que hubiesen pagado impuestos, pero no a aquellos que viviesen con alguien que hubiera usado la forma ITIN para pagar sus impuestos, que es utilizada por las personas que no tienen documentos. De esta manera todas las familias de estatus legal mixto quedaron fuera del apoyo gubernamental. Se calcula que alrededor de 15.4 millones de individuos que viven en familias de estatus legal mixtos quedaron fuera del apoyo gubernamental en estos momentos de crisis sanitaria y económica (MPI, 2020).

La escuela a distancia y el quedarse en casa lo más posible, es decir, el encierro, incrementó los gastos de las familias. En las escuelas niñas, niños y adolescentes recibían lunch y en algunos casos también el desayuno, al cerrarse las escuelas dejaron de recibirlo. El gasto por esta comida pasó a cargo de la familia y para muchas familias significo reducir el consumo de alimentos. Los distritos escolares se dieron cuenta de este problema y empezaron a ofrecer comida para llevar en las escuelas, incluso los primeros meses iban camiones por las colonias, con el objetivo de acercarse a las casas para que las mamás y niños pudieran ir a recoger la comida a los camiones. Algunas mamás no pueden salir con bebés y niños pequeños caminando. Muchas familias jornaleras no cuentan con carro. Mis colaboradoras comentan que se ve a niñas y niños caminando por las calles cargando bolsas con alimentos que la escuela les proporciona. Sin embargo, las distancias siguen siendo grandes para que los pequeños vayan solos y regresen cargando comida, caminando bajo el fuerte sol Californiano.

Aunado al incremento en los gastos de comida, con más miembros de las familias quedándose todo el día encerrados en la casa, fue el gasto en luz y en agua.

La vivienda y el encierro de los pequeños

Es común que varias familias vivan en un departamento o casa. Una de mis colaboradoras me plática cómo fue a visitar a una familia que vivía con otras 2 familias, en total eran 6 adultos y 10 niños en un departamento de dos recamaras. Para las niñas, niños y adolescentes vivir encerrados, sin poder salir, en lugares pequeños, les ha dificultado el poder tomar sus clases, concentrarse, no tienen privacidad, ni silencio para oír sus clases y estudiar.

Durante la pandemia ha habido familias que no pueden pagar las rentas de sus cuartos y se ven presionados a dejarlos e irse a vivir en condiciones aún mas difíciles y precarias en casa de familiares o conocidos, o quedarse sin casa, en situación de calle. Los programas del gobierno en los que se protegía a los inquilinos de ser desalojados por no poder pagar sus rentas, no pudieron ser utilizados por millones de mujeres y hombres indocumentados que forman parte de familias de estatus legal mixto.

Las hermanas y hermanos mayores

Cuando hay hermanas y hermanos mayores en la familia, éstos han tenido que cuidar a los pequeños, lo cual les ha quitado tiempo para sus propios estudios. Se han quedado sin tiempo para estudiar y sin tiempo libre. Por lo general, son las niñas mayores las que cuidan a los menores y las que se han atrasado más en sus estudios. Los chicos y en ocasiones también las chicas han tenido que trabajar en las tardes y fines de semana para ayudar al ingreso familiar.

Mis colaboradoras, quienes han luchado contra la violencia doméstica por años en su organización, comentan que, junto con el encierro y los problemas económicos, la violencia doméstica ha aumentado. Esto ha elevado la tensión, angustia y el estrés entre los pequeños llegando a provocar síntomas de depresión en ellos. Los pequeños sienten el miedo y la angustia de los mayores.

Aunado a la falta de espacio para el estudio y tomar sus clases, en caso de que un miembro de la familia se enferme de Covid-19, no tienen espacio para poder aislarlo y así evitar que el resto de la familia y habitantes de la casa se enfermen. Esto ha llevado a que todos caigan enfermos.

Tecnología en las casas de jornaleros

En el condado de Santa Bárbara se han dado varios apoyos a las familias para que los niños puedan llevar a cabo la escuela a distancia. Sin embargo, para las familias de pueblos originarios éstos no han sido suficientes. Por ejemplo, mis colaboradoras me comentan que las escuelas han repartido tabletas para las niñas, niños y adolescentes en las familias, pero las familias que tienen más de 4 hijos no han recibido suficientes tabletas para que cada hijo tenga la suya. Esto ha dificultado que todos asistan a clases y puedan estudiar.

El gobierno subsidió la contratación de internet para la casa. Pero no se tomó en cuenta que en una casa hay varias familias y aunque hubiese un internet con más potencia no sería suficiente para que todos pudieran conectarse al mismo tiempo a sus clases. En las casas donde hay varias familias esto ha sido casi imposible y ha traído problemas entre las personas que habitan el espacio.

Para las familias que no hablan o dominan el inglés o el español, la enseñanza a distancia ha sido particularmente difícil. Aun cuando las lecciones sean traducidas al español, u otro idioma, las instrucciones para la navegación de las aplicaciones y las plataformas de enseñanza están por lo general en inglés. El apoyo técnico tiene que ser traducido también y no lo ha sido (McNeel, 2020).

Ha habido poca o nula consideración hacia la población en la zona que no habla español o inglés o que sólo habla lenguas indígenas como mixteco y zapoteco, por mencionar algunas. Esto dificulta mucho el que los padres ayuden a sus hijos con las tareas. Varias organizaciones llevan meses luchando para que el distrito escolar abra una línea de teléfono de 6 de la tarde a 8 de la noche, hora en que mamás y papás regresan del trabajo, para que se puedan comunicar a la escuela y hacer las preguntas que necesiten en relación con los estudios de sus hijos. Pero esto ha tardado meses en lograrse y la línea sólo es en español. No se ha logrado que sea en alguna lengua indígena.

Estos retos y problemas a los que se han enfrentado los adolescentes puede ocasionar que dejen la escuela. Aguilera, en su entrevista con María y Jeniffer de 16 años de edad, ellas le dicen: “It has gone badly for me,”. “It’s not the same because it’s difficult to know how to do the work that the teachers send. You can’t ask questions. It’s like being all alone.” (Aguilera, 2020)

Los chicos y chicas en las familias de estatus legal mixto están sufriendo problemas económicos, es muy posible que estén sufriendo hambre o la muerte de sus familiares por el Covid-19. Han estado encerrados en espacios pequeños con un número grande de personas. Todos estos factores han afectado su desarrollo educativo (McNeel, 2020). Como dice una profesora de primaria en Texas, hay que reconocer las diferencias económicas y emocionales con las que los estudiantes van a regresar a clase (McNeel, 2020). Para los niños ha sido difícil comunicarse con los maestros, entender las tareas y llevarlas a cabo (Cherewka, 2020).

Los jóvenes que están en los colegios y universidades sufren problemas similares al tener que llevar sus cursos en casa y convivir en espacios pequeños con familias extensas. No tienen lugares privados donde tomar sus cursos y muchos tampoco tienen la tecnología adecuada. Aunado a esto, han tenido que salir a trabajar para ayudar a su familia, sobre todo cuando alguno de sus padres perdió su trabajo, se enfermó o fue deportado. Las chicas y chicos se sienten aislados. Los que se encuentran en la preparatoria, por lo general reciben asesoría para elegir el colegio o la universidad a la que quieren ir, ahora se sienten solos en este procesos, navegando en la oscuridad. Esto les provoca angustia y ansiedad.

La salud

Hay poca información sobre como el Covid-19 ha afectado a la población menor de 18 años y sobre todo a la población indocumentada y proveniente de pueblos originarios. Sin embargo, lo que podemos mencionar en este texto es que mujeres y hombres indocumentados y sus familias tienen poco o nulo acceso a servicios de salud (Allington, 2020). Todo el apoyo sanitario para combatir el Covid-19 ha sido en inglés, y se ha dejado fuera a la población que habla otras lenguas, es sólo gracias al esfuerzo de organizaciones civiles que la población de indocumentados ha podido recibir información al respecto. Así mismo el material informativo para niñas y niños de pueblos originarios casi no existe.

Al miedo de ser deportados se ha unido el miedo a morir por el Covid-19. Es un miedo resentido en toda la familia, especialmente por las niñas, niños y adolescentes que temen quedarse sin sus padres (Barros, 2019). La relación entre el Covid-19 y la muerte de los mayores está en la mente de los menores causándoles miedo y angustia. Los niños y niñas, tal vez no entiendan todo, pero sí sienten lo que los demás están sintiendo, tienen miedo de que sus padres sean deportados y ahora tienen miedo de que mueran contagiados de Covid-19.

Por ejemplo, en la ciudad de San Francisco se ha reportado que la creciente depresión que están viviendo las niñas y niños por no asistir a las escuelas y estar encerrados, ha llevado a un incremento en los suicidios entre los menores (Associated Press, 2021).

Como vemos, la pandemia ha afectado a las niñas, los niños y adolescentes de las familias de estatus legal mixto. Para los niños migrantes, sobre todo los nacidos en México que llegan con sus padres, la escuela siempre ha presentado múltiples retos de adaptación e integración, ahora con la pandemia y los problemas que ésta ha traído, la escuela se ha vuelto aún más difícil. Es preocupante y esperamos que las autoridades estén pensando, tanto en Estados Unidos como en México, en cómo recibir a estas niñas, niños y adolescentes después de un año (o más) de encierro, angustia, depresión, aislamiento. No van a ser los mismos que se fueron a sus casas en marzo 2020.

Entrevistas

Andrea Cabrera Hubbard, Líderes Campesinas

Esperanza Salazar, Líderes Campesinas

Bibliografía

Associated Press (2021), “San Francisco Files Suit to Reopen Schools, Citing High Suicide Rates among Children”, KTLA5, febrero 11, 2021. Consultado en marzo 15, de 2021, disponible en: https://ktla.com/news/california/san-francisco-files-suit-to-reopen-schools-citing-high-suicide-rates-among-children/

Allington, Adam (2020), “Farms Could See Shortage of Protective Gear Amid Covid 19 Needs”, en Bloomberg Law, marzo 26. Consultado el 15 de abril de 2020, disponible en:
https://news.bloombergenvironment.com/environment-and-energy/farms-could-see-shortage-of-protective-gear-amid-covid-19-needs

Barros Nock, Magdalena (2019), “Pauperización y emociones causadas por deportaciones en niños y niñas de familias mixtecas de estatus legal mixto en el valle de Santa María, California, Estados Unidos”, en Entre Diversidades, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 6, núm, 1 (12), enero-junio 2019, pp. 195-228 ISSN: 2007.7610. Disponible en: http://www.entrediversidades.unach.mx/index.php/entrediversidades/article/view/124/257

Fix, Michael E. y Wendy. Zimmermann (2001), “All under one roof: Mixed-Status Families in an Era of Reform”, en International Migration Review, vol. 35, núm. 2, pp. 397-419.

Flores A. Lori (2020), “Farmworkers are Essential, but Their Rights Don´t Reflect That. Operating in Conditions Ripe for the Spread of Corona Virus, it’s not a Matter of if Farmers will get sick – it’s a matter of when”, FOOD52 Community, abril 17. Consultado el 20 de abril de 2020, disponible en: https://food52.com/blog/25215-farmworkers-rights-during-coronavirus

Golash-Boza, Tanya Maria (2012), Immigration Nations: Raids, Detentions and Deportations in Post-9/11 America, Boulder, CO, Paradigm Publishers.

Mathema, Silva (2017), “State-by-State Estimates of the Family Members of Unauthorized Immigrants”, en Center For American Progress, marzo 16, 2020, consultado el 23 de junio de 2020, disponible en: https://www.americanprogress.org/issues/immigration/news/2017/03/16/427868/state-state-estimates-family-members-unauthorized-immigrants/

Migration Policy Institute (MPI) (2020), “Mixed-Status Families Ineligible for CARES Act Federal Pandemic Stimulus Checks”, mayo. Consultado el 22 de junio de 2020, disponible en: https://www.migrationpolicy.org/content/mixed-status-families-ineligible-pandemic-stimulus-checks

Willingham, Zoe y Silva, Mathema (2020), “Protecting Farmworkers from Coronavirus and Securing the Food Supply”, en Center for American Progress, abril 22. Consultado el 30 de abril de 2020, disponible en: https://cdn.americanprogress.org/content/uploads/2020/04/22120241/Protecting-Farmworkers.pdf?_ga=2.214942807.1782938943.1597605220-647993812.1594696745

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