Impulsar la reflexión y la acción: la antropología de la comunicación, la antropología audiovisual y la comunicación para el cambio social

Impulsar la reflexión y la acción: la antropología de la comunicación, la antropología audiovisual y la comunicación para el cambio social

Daniel Murillo Licea
CIESAS CDMX
dmurillo@ciesas.edu.mx

En la recientemente creada Red de Investigación Audiovisual del CIESAS, una de las líneas de acción que se han mencionado es la de llevar a cabo proyectos de investigación, intervención e incidencia mediante el uso de herramientas y metodologías de la comunicación para el cambio social. En términos de interdisciplina, la comunicación y la antropología tienen una historia larga de colaboraciones y conexiones, que ha derivado a incorporar herramientas antropológicas en proyectos de comunicación para el cambio social y comunicación para el desarrollo, tal vez en forma recíproca a como la comunicación fue incorporada dentro de disciplinas como la antropología visual.

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Pablo Chávez (Instituto Mexicano de Tecnología del Agua) grabando el documental Mujeres de Pozuelos y El Pinar, existencias tsotsiles al borde de una decisión cultural, (https://www.youtube.com/watch?v=WBYEi0CTXQE&t=1s), 2005. Foto: Daniel Murillo.

No estoy seguro de que una disciplina específica, llamada Antropología de la Comunicación, pueda ser definida en los términos de los que hablaré aquí, porque la Comunicación para el Cambio Social y la Comunicación para el Desarrollo (aunque la incorporación de la palabra “desarrollo” puede tener una connotación negativa) se han fundado sobre bases que inciden sobre la retroalimentación y la reflexión para incitar a la acción.

La Comunicación para el Desarrollo comenzó con el conocimiento de los campesinos, sus necesidades y problemas, sus saberes y los códigos que utilizaban (Calvelo, 2013), además de las formas tradicionales de organización social y tomar en cuenta los conocimientos locales (Gumucio, 2013). Estamos situados en la década de los setenta, cuando el video aún era en blanco y negro (Un ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=aWAV8-hy7YI&t=11s). Planteado de esta forma, es obvio que la observación etnográfica y el análisis antropológico fueron utilizados, tal vez de forma no metódica, en proyectos de comunicación para el desarrollo.

El concepto rector en la comunicación para el desarrollo fue el reconocimiento de la diversidad y del conocimiento campesino puesto en diálogo con los saberes técnicos y las prioridades institucionales. En este sentido, se cumplía lo anunciado en la frase: “El fin último de un proceso comunicativo es el entendimiento y la búsqueda de acuerdos” (Millán, 2013: 170). Muchos proyectos de este tipo se llevaron a cabo en México y en Latinoamérica, algunos de ellos con más éxito que otros y algunos muy centrados sobre aspectos muy específicos, como apoyo a la adopción social de tecnologías sustentables por ejemplo (véase: https://www.youtube.com/watch?v=4sD2lYTdZeE). Personalmente, he participado en este tipo de proyectos desde 1990.

Luisa Paré (UNAM), José Luis Martínez (Instituto Mexicano de Tecnología del Agua) y Sandro Cespoli (FAO), en una sesión con campesinos en Tatahuicapan, Veracruz, 2006. Foto: Daniel Murillo.

Si bien el enfoque de la Comunicación para el Desarrollo fue cobijado por agencias internacionales (la FAO que inició, de hecho, con la aplicación del concepto y lo continúa promoviendo y aplicando) y gobiernos nacionales, la priorización de los problemas y de las posibles soluciones nunca fueron dictadas en un esquema vertical de arriba abajo: todo lo contrario, mediante un proceso comunicativo se lograba un ajuste medio entre ambos focos, el de las oficinas gubernamentales y el de las poblaciones campesinas. Por un lado, con este tipo de enfoque, las instituciones gubernamentales podían conocer las prioridades campesinas, las soluciones planteadas desde lo local, así como las condiciones en las que estas localidades vivían, y las localidades campesinas discutían acerca de las propuestas gubernamentales. Experiencias de comunicación para el desarrollo (y para el cambio social) en América Latina y en otros continentes existen muchísimas (para un buen compendio, ver Gumucio, 2001). Y en muchas de estas experiencias, se utilizaron todo tipo de medios: el video, la radio, papelógrafos, cuadernillos, folletos, mapas comunitarios, etcétera.

Radio comunitaria de Las Abejas en Acteal, Chiapas, 2006. Foto: Daniel Murillo.

Pero, además, el enfoque de comunicación para el desarrollo permitió, como dicen unos estudiosos, incorporar el contexto en las orientaciones del proceso de comunicación:

Si bien los proyectos de comunicación para el desarrollo comparten preceptos, enfoques, métodos y medios basados en directrices comunes, cada situación en cada escenario se traza de modo distinto, produce resultados particulares y requiere análisis exclusivos. Obvio: el reconocimiento profundo de cada contexto es fundamental para discernir las causas del estado en que se encuentra un proceso general, las tendencias de sus posibles comportamientos futuros y las posibilidades e imposibilidades de sus impactos, sus puntos ciegos (Chávez et al., 2013: 60).

La incorporación de los diversos contextos es de suma importancia en procesos de Comunicación para el Desarrollo, así como las características específicas de los grupos con los que se trabajará. Si se olvida la diferencia de contextos, se corre el riesgo de caer en un enfoque de difusión (que suele homogeneizar a sus públicos y sus contextos), más que de Comunicación para el Desarrollo. Recordemos que lo más importante en este enfoque son los grupos sociales junto con los que se trabajan los procesos comunicativos. De esta forma, hay un reconocimiento de los grupos sociales, sus formas comunicativas, sus códigos y lenguajes, sus prioridades, sus formas de concebir una vida mejor. Muchas localidades campesinas e indígenas han tomado herramientas de comunicación en sus proyectos locales, para mantener la interlocución social, para recuperar su memoria y su historia, y para promover la organización social.

Familia tsotsil en los Altos de Chiapas, observándose en video, 2005. Foto: Daniel Murillo.

En el año 2006 se llevó a cabo en Roma el Congreso Mundial de Comunicación para el Desarrollo. Uno de los resultados más destacados fue el documento conocido como El Consenso de Roma, en el que instituciones gubernamentales de varios países, organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales, la academia, grupos sociales, representantes de grupos y organizaciones campesinas e indígenas llegaron a acuerdos para el futuro de la comunicación para el desarrollo (The Communication Inititative, FAO, Banco Mundial, 2007).

Daniel Murillo, dictando un taller de video comunitario a comités locales indígenas de comunicación en Guatemala, organizado por UNICEF, 2015. Foto: Rodrigo Ramazzini, (correo electrónico: rarm374@gmail.com).

El enfoque comunicativo más reciente (surgido a partir de 1997), en este ámbito, es el de la Comunicación para el Cambio Social. Comparte el eje rector de la dialogicidad y la importancia del proceso comunicativo más que los productos, junto con el de Comunicación para el Desarrollo y la Comunicación Alternativa, pero su especificidad como concepto rector se centra en que “es un proceso de diálogo y debate, basado en la tolerancia, el respeto, la equidad, la justicia social y la participación activa de todos” (Consorcio de Comunicación para el Cambio Social, 2003, citado en Gumucio, 2013: 48).

 

Niña tsotsil leyendo un libro sobre leyendas de su localidad: Pozuelos, en el municipio de San Juan Chamula, Chiapas, 2005. Foto: Daniel Murillo.

Las premisas de la Comunicación para el Cambio Social se enfocan hacia el supuesto de que las comunidades deben generar sus propios cambios, por ello se rescata el sentir comunitario, se promueve el diálogo al interior de las comunidades, se fortalece la identidad cultural, se priorizan los contenidos locales, además de que las comunidades se hacen cargo de sus propios procesos de comunicación, sus procesos de diálogo y negociación y se “promueve un proceso cíclico de interacciones desde el conocimiento compartido por la comunidad y desde la acción colectiva” (Gumucio, 2013: 49). Además, este tipo de comunicación crea alianzas y forma redes y construye una agenda comunitaria propia que prioriza los temas y los problemas a atender (Cadavid, 2014: 41-42).

 

Félix Venancio, José Luis Martínez y Sandro Cespoli, en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, durante la realización de un documental sobre la Comunicación para el Desarrollo en México y Centroamérica, (https://www.youtube.com/watch?v=eE4iHKebgBs&t=279s), 2006. Foto: Daniel Murillo.

Si bien no se trata propiamente de Antropología Audiovisual ni de Antropología de la Comunicación, estos enfoques comunicativos que he mencionado se emparentan con ambas disciplinas: personalmente me he visto envuelto en proyectos en donde estas miradas confluyen. Las fotografías que acompañan este breve escrito son algunos ejemplos de ello. Por último, me parece importante recalcar que la Antropología de la Comunicación y la Antropología Audiovisual no se detienen en la realización de productos comunicativos, sino que forman parte de procesos que inciden en las condiciones de vida y existencia de la gente con la que trabajamos.

Bibliografía

Cadavid Bringe, Amparo (2014, “Los actuales debates sobre comunicación, desarrollo y cambio social”, en Amparo Cadavid Bringe, , “Introducción”, en Amparo Cadavid Bringe; Alfonso Gumucio Dagron (eds.), Pensar desde la experiencia. Comunicación participativa en el cambio social, Bogotá, Uniminuto. .

Calvelo Ríos, J. Manuel (2013), “Comentarios sobre los modelos y la práctica de comunicación para el desarrollo”, en Carmen Castillo Rocha; Daniel Murillo Licea y Roxana Quiroz Carranza, (eds.), Comunicación y desarrollo en la agenda latinoamericana del Siglo XXI. Fundamentos teórico-filosóficos, México, UADY..

Chávez Hernández, Pablo y Eduardo López Ramírez (2013), “Comunicación para el desarrollo, un lazo: conocimiento, identidad, organización, gobierno”, en Carmen Castillo Rocha,; Daniel Murillo Licea y Roxana Quiroz Carranza (eds.), Comunicación y desarrollo en la agenda latinoamericana del Siglo XXI. Fundamentos teórico-filosóficos, México, UADY.

Gumucio Dagron, Alfonso (2013), “Comunicación para el desarrollo: experiencias y reflexiones”, en Carmen Castillo Rocha; Daniel Murillo Licea y Roxana Quiroz Carranza(eds.), Comunicación y desarrollo en la agenda latinoamericana del Siglo XXI. Fundamentos teórico-filosóficos, México, UADY.

Gumucio Dagron, Alfonso (2001), Haciendo olas: historias de comunicación participativa para el cambio social, Nueva York, Fundación Rockefeller.

Millán Malo, Gemma Cristina (2013), “La comunicación para el desarrollo en la política hidráulica de México: la visión desde dos casos de estudio”, en Carmen Castillo Rocha; Daniel Murillo Licea y Roxana Quiroz Carranza (eds.), Comunicación y desarrollo en la agenda latinoamericana del Siglo XXI. Experiencias en campo, México, UADY.

World Congress on Communication for Development (2017), Lessons, Challenges and the Way Forward, The Communication Inititative, FAOBanco Mundial, Washington, 2007.

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