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La diversidad cultural en el aula: Un modelo de competencias interculturales para docentes

Anne Köster*
 
Introducción

En las aulas mexicanas, al igual que en la mayoría de los contextos educativos que se dan en nuestro mundo globalizado, la presencia de alumnos y alumnas con identidades culturales variados es un hecho. En muchos lugares, la diversidad cultural se debe en buena medida a las migraciones. En México el caso es diferente, porque la mezcla étnica del País está compuesta principalmente por los 68 grupos originarios que hablan un total de 364 variantes socio-lingüísticas.

Estos grupos representan el 14.9 % de la sociedad. Además, se estima que hay un 2 % de mexicanos que se identifican como afro-descendientes y un 0.9 % de inmigrantes de otros países. También existen diásporas de libaneses, chinos, alemanes, españoles, franceses, japoneses y muchas más, que llegaron sobre todo en el siglo pasado a tierras mexicanas. Otro grupo cultural son los trabajadores transnacionales anglófonos que migran de Estados Unidos a México.

La atención a esa diversidad cultural en las aulas de las escuelas en todo el país es una tarea importante de los docentes. Una propuesta para enfrentar este reto viene de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe. Esta institución propone la interculturalización transversal del sistema educativo. Por lo tanto, recomienda la introducción del enfoque de educación intercultural para todos los alumnos en las escuelas, y para la atención educativa de los alumnos originarios añade también el aspecto bilingüe.

¿Pero cuáles son las competencias que un docente requiere para enseñar en la diversidad en México? ¿Y realmente los futuros docentes están adecuadamente preparados para introducir el enfoque intercultural (bilingüe) en sus prácticas pedagógicas en las escuelas mexicanas? En este artículo se esboza un modelo de competencias interculturales que facilita a los maestros la interacción con sus alumnados multiculturales, pues prevé la revisión de los programas de formación docentes de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) de México y proponen la inclusión de contenidos adicionales, para que estas competencias interculturales sean fomentadas a lo largo de la formación profesional de los docentes.

 

El modelo de competencias interculturales

Según Jürgen Bolten, un comunicólogo intercultural alemán, la competencia intercultural es clave para que el personal docente en la escuela demuestre una actitud culturalmente sensible frente al grupo y pueda atender adecuadamente a la diversidad cultural y lingüística. Él propone que haya programas de estudios y de capacitación docente adicional en las escuelas normales que fortalezcan las competencias de los futuros maestros, sobre todo en los ámbitos de la comunicación y la resolución de conflictos. Según él, la competencia intercultural cuenta con cinco características básicas:

  1. La tolerancia (la habilidad de interactuar con personas de diferentes contextos culturales con apertura),
  2. La empatía (la habilidad de reflexionar sobre una situación poniéndose en el lugar de otra persona),
  3. La flexibilidad (la habilidad de adaptarse fácilmente a una persona, situación o contexto diferente),
  4. La distancia frente a diversos roles (la habilidad de reflexionar críticamente sobre el comportamiento y posicionamiento propios en un espacio intercultural),
  5. y la tolerancia de ambigüedad (la habilidad de soportar incertidumbres y contradicciones que ocurren con más frecuencia en contextos de interacción de personas de diferentes grupos étnicos).

Bolten integró estos cinco aspectos en su esquema, el cual se divide en cuatro apartados: las competencias interculturales profesionales, estratégicas, individuales y sociales.

 

Una revisión de los programas de estudio de la UPN

La licenciatura en educación indígena cuenta con las siguientes 16 asignaturas en el mapa curricular, que tienen que ver con el enfoque intercultural y con el fortalecimiento de las competencias interculturales de los estudiantes, que serán docentes en escuelas indígenas en zonas rurales de México:

 

Con respeto al marco teórico:

- Problemática étnica-nacional.

- Cultura e identidad.

- Socialización y endoculturación.

- Comunicación y educación.

 

Con respeto a la planeación:

- Proyectos educativos en el medio indígena.

- Planeación educativa en el medio indígena.

- Desarrollo curricular en el campo de la educación intercultural en México.

- Formación de profesores para el programa de educación intercultural.

 

Con respeto a la enseñanza:

- Didáctica en situaciones interculturales.

- Elaboración de materiales didácticos para proyectos interculturales.

- Informática aplicada a la investigación educativa intercultural.

- Taller de lecto-escritura en lengua materna.

- Evaluación educativa en la problemática de la educación intercultural.

 

Con respeto al contexto administrativo y político:

- Problemas de aprendizaje en situaciones interculturales.

- Administración de instituciones educativas en el medio indígena.

- Perspectivas político-educativas del medio indígena.

 

Por el contrario, en el mapa curricular de la licenciatura en pedagogía de la UPN para maestros de escuelas generales no existe asignatura alguna —fuera de ‘comunicación, cultura y educación’— que atienda a la diversidad cultural y lingüística en las aulas mexicanas. Este hecho resulta problemático, porque los alumnos originarios y los de otras identidades culturales no sólo van a escuelas indígenas, sino que la gran mayoría asiste a las del modo general. Si los maestros ahí no están sensibilizados en lo que respecta a la atención a la diversidad cultural, y si no cuentan con una capacitación para implementar el enfoque intercultural (bilingüe), muy probablemente reproducirán una enseñanza convencional estandarizada y asimiladora, y que no toma en cuenta el derecho de las minorías étnicas a recibir una educación con pertinencia cultural y lingüística.

 

Conclusión con recomendaciones

En suma, aunque haya 16 asignaturas que aborden el tema de la diversidad cultural y lingüística y también del enfoque educativo intercultural y bilingüe en el mapa curricular de la licenciatura en educación indígena de la UPN, le faltan asignaturas clave sobre el aprendizaje de una lengua originaria que resulta esencial para que los docentes puedan obtener competencias de comunicación intercultural. Por ello se recomienda que se integre adicionalmente al taller de lecto-escritura en lengua materna un curso de lengua originaria a lo largo de todos los estudios de la licenciatura en educación indígena.

El programa de estudios de la licenciatura en pedagogía carece de asignaturas básicas sobre el tema señalado. Para garantizar que los docentes cuenten con competencias interculturales para atender adecuadamente a la diversidad cultural y lingüística en las aulas de México, se recomienda integrar módulos de educación y capacitación intercultural en el mapa curricular de la licenciatura en pedagogía de la UPN, así como en  las demás escuelas normales. Además, debe diseñarse e implementarse un programa de capacitación intercultural que sea obligatorio para todos los docentes que actualmente imparten clases.

La CGEIB cuenta con tales diplomados y cursos, pero la falta de recursos obstaculiza la oferta de una formación intercultural para todos los maestros del sistema educativo mexicano. Por lo anterior, se recomienda, de acuerdo con Bruno Baronnet, que los docentes construyan por sí mismos redes profesionales reales y virtuales que sean el soporte de una comunidad de apoyo e intercambio de buenas prácticas referidas a la atención de la diversidad cultural y lingüística en el aula, para así lograr un inter-aprendizaje y una auto-capacitación.

 

*Estudiante del Doctorado | Educación Intercultural

Universidad Europea Viadrina | Frankfurt (O.) | Alemania

Instituto de Investigaciones en Educación | Universidad Veracruzana | Xalapa | México

aj.koester@hotmail.com | 0052 (1) 55 23 48 12 58

 

Ciudad de México, septiembre de.2016

Desde Cuijla para México: el camino hacia el reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos

Por Rodolfo Martínez Martínez

 

Quien transite de la Ciudad de México hacia Cuajinicuilapa, Costa Chica de Guerrero, podría hacerlo por carretera, de esa manera, al aproximarse cada vez más a Cuijla, en el horizonte encontraría la cultura y la historia de los pueblos afromexicanos que en esa región tienen su habitación. Cuajinicuilapa también es Cuijla, voz que breve nombra con rápida familiaridad a uno de los municipios de dicha región cuya población es afromexicana.

Cuijla es la abreviatura de Cuajinicuilapa, municipio del estado de Guerrero, localizado en la región de la Costa Chica, frontera con el estado de Oaxaca. También es el título del libro cuya publicación (1958), el doctor Gonzalo Aguirre Beltrán dedicó a la divulgación de sus conocimientos etnográficos de la población afromexicana habitante de ese lugar, el cual, junto con La población negra de México (1946), el otro de sus libros dedicados a visibilizar la presencia histórica y cultural de las poblaciones afrodescendientes en México, abrieron el paso a la visibilización de esas poblaciones, para su reconocimiento como componentes fundamentales de la diversidad cultural de nuestro país.

Entre agosto y septiembre de 2016, en Cuajinicuilapa, se llevó a cabo una Asamblea, con sede en la Universidad de los Pueblos del Sur, que las organizaciones de la sociedad civil, mismas que desde hace tres décadas vienen impulsando la solicitud de reconocimiento constitucional de las poblaciones afromexicanas, concertaron con el propósito de compartir sus opiniones, posturas políticas y propuestas de acción, ante lo que ya se puede considerar como carpetazo a su demanda histórica, tanto por parte del cuerpo legislativo federal, como de las instancias de la Administración Pública Federal, responsables de responder legalmente a su demanda, a la cual, ni unos ni otros, dan respuesta satisfactoria, según lo han expresado los representantes afromexicanos.

Sus voces parecen no ser escuchadas por quienes, del lado de los poderes de la república, en apego a la ley, están obligados a escucharlos y responderles. Sin espacio formal en sus agendas legislativas para su tratamiento, los partidos políticos desdeñan el asunto del reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos, pues no le ven, no le encuentran, ganancia política, cuadratura con sus aspiraciones electorales. Para los políticos profesionales y sus partidos, los afrodescendientes no son redituables en su carrera por el poder.

Al no contar con el apoyo de los diputados federales, ni de los senadores, su reconocimiento constitucional, una vez más, queda relegado de la agenda legislativa. Invisibilizados de nuevo se les margina de su reconocimiento como sujetos constitucionales, tanto en el orden individual como colectivo.

Su invisibilización operada por parte de la clase política profesional, abona como nunca no sólo a la ignorancia del valor histórico, cultural, económico y político del pueblo afromexicano para la construcción de la república mexicana y de su estado moderno. Además, alienta su discriminación en todos los órdenes, porque al omitir su reconocimiento constitucional, se le margina como colectividad humana del ejercicio de sus derechos humanos, de sus derechos culturales, como el derecho a su identidad cultural.

Ante lo que las organizaciones, al no ser escuchadas, consideran desprecio y discriminación de las autoridades, los representantes de los pueblos afrodescendientes, han expresado su inconformidad por lo que consideran un trato irrespetuoso de sus derechos humanos.

Ecos de Cuajinicuilapa

De regreso a la Ciudad de México, en el tránsito por la carretera, entre los autos cuyos pasajeros esperan alcanzar la caseta de cobro que los conecta por fin con la capital del país, todavía se escuchan los ecos de aquella reunión sucedida en Cuijla, como diría Aguirre Beltrán, como la nombran con familiaridad los lugareños.

La demanda principal no resuelta del reconocimiento constitucional de los afromexicanos, congrega a la mayoría de las agrupaciones civiles que en México luchan por esa causa en forma organizada, desde hace casi tres décadas.

Los dirigentes y representantes de las organizaciones afromexicanas definen y expresan los contenidos de sus demandas, se habla de deuda histórica con los africanos arrancados de sus territorios originarios, convertidos en esclavos por la trata legal y clandestina, luego vendidos en las rutas del esclavismo en América, en la Nueva España, en México.

A la demanda de justicia intercultural a la deuda histórica con las afrodescendencias en todo el mundo, se suma el reconocimiento constitucional de las poblaciones afromexicanas

En la Asamblea de Cuajinicuilapa las voces de los dirigentes se expresan demandando el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos afromexicanos, el reconocimiento pleno de su ciudadanía como miembros de esta nación.

Los grupos, mediante sus representantes, se expresan en favor de una agenda social, política e institucional que permita coordinar el trabajo y los esfuerzos de todos, ya que advierten ausencia de avances en los objetivos del Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

Se trata de colocar e impulsar una propuesta legislativa para la modificación del Artículo 2 constitucional. Al respecto, los antecedentes recientes muestran que las organizaciones ya entregaron, al menos, tres oficios que contienen dicha demanda, uno de ellos dirigido al Secretario de Gobernación, mientras que los otros dos fueron entregados a las representaciones superiores de ambas Cámaras legislativas, la de los Diputados y la de los Senadores, que en el momento de la entrega estaban ocupadas por Jesús Zambrano Grijalva y por Emilio Gamboa Patrón, respectivamente.

Es una convicción compartida por todas las organizaciones considerar con relación a sus demandas, que todos los partidos políticos actúan “cada quien a su conveniencia”. Los voceros y representantes de las organizaciones afromexicanas reunidas en la sede de la Universidad de los Pueblos del Sur, coinciden en que las poblaciones afromexicanas “no quieren que se les traten como si no pensaran”.

El Rector de la Universidad de los Pueblos del Sur, finalmente, expresó que es necesario se conjugue la agenda jurídica, legislativa y social y que ese procedimiento conduzca a un congreso, con acumulación de fuerzas “que permita hacer de la demanda de los afros una realidad no sólo para sensibilizar, sino como resultado encaminado a distintos planos”.

Las voces de la Asamblea de Cuajinicuilapa, demandantes del reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano, producen ecos que aún se escuchan en Cuijla, sin ser escuchados en la Ciudad de México.

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