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Desde Cuijla para México: el camino hacia el reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos
Por Rodolfo Martínez Martínez  

Quien transite de la Ciudad de México hacia Cuajinicuilapa, Costa Chica de Guerrero, podría hacerlo por carretera, de esa manera, al aproximarse cada vez más a Cuijla, en el horizonte encontraría la cultura y la historia de los pueblos afromexicanos que en esa región tienen su habitación. Cuajinicuilapa también es Cuijla, voz que breve nombra con rápida familiaridad a uno de los municipios de dicha región cuya población es afromexicana.

Cuijla es la abreviatura de Cuajinicuilapa, municipio del estado de Guerrero, localizado en la región de la Costa Chica, frontera con el estado de Oaxaca. También es el título del libro cuya publicación (1958), el doctor Gonzalo Aguirre Beltrán dedicó a la divulgación de sus conocimientos etnográficos de la población afromexicana habitante de ese lugar, el cual, junto con La población negra de México (1946), el otro de sus libros dedicados a visibilizar la presencia histórica y cultural de las poblaciones afrodescendientes en México, abrieron el paso a la visibilización de esas poblaciones, para su reconocimiento como componentes fundamentales de la diversidad cultural de nuestro país.

Entre agosto y septiembre de 2016, en Cuajinicuilapa, se llevó a cabo una Asamblea, con sede en la Universidad de los Pueblos del Sur, que las organizaciones de la sociedad civil, mismas que desde hace tres décadas vienen impulsando la solicitud de reconocimiento constitucional de las poblaciones afromexicanas, concertaron con el propósito de compartir sus opiniones, posturas políticas y propuestas de acción, ante lo que ya se puede considerar como carpetazo a su demanda histórica, tanto por parte del cuerpo legislativo federal, como de las instancias de la Administración Pública Federal, responsables de responder legalmente a su demanda, a la cual, ni unos ni otros, dan respuesta satisfactoria, según lo han expresado los representantes afromexicanos.

Sus voces parecen no ser escuchadas por quienes, del lado de los poderes de la república, en apego a la ley, están obligados a escucharlos y responderles. Sin espacio formal en sus agendas legislativas para su tratamiento, los partidos políticos desdeñan el asunto del reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos, pues no le ven, no le encuentran, ganancia política, cuadratura con sus aspiraciones electorales. Para los políticos profesionales y sus partidos, los afrodescendientes no son redituables en su carrera por el poder.

Al no contar con el apoyo de los diputados federales, ni de los senadores, su reconocimiento constitucional, una vez más, queda relegado de la agenda legislativa. Invisibilizados de nuevo se les margina de su reconocimiento como sujetos constitucionales, tanto en el orden individual como colectivo.

Su invisibilización operada por parte de la clase política profesional, abona como nunca no sólo a la ignorancia del valor histórico, cultural, económico y político del pueblo afromexicano para la construcción de la república mexicana y de su estado moderno. Además, alienta su discriminación en todos los órdenes, porque al omitir su reconocimiento constitucional, se le margina como colectividad humana del ejercicio de sus derechos humanos, de sus derechos culturales, como el derecho a su identidad cultural.

Ante lo que las organizaciones, al no ser escuchadas, consideran desprecio y discriminación de las autoridades, los representantes de los pueblos afrodescendientes, han expresado su inconformidad por lo que consideran un trato irrespetuoso de sus derechos humanos.

Ecos de Cuajinicuilapa

De regreso a la Ciudad de México, en el tránsito por la carretera, entre los autos cuyos pasajeros esperan alcanzar la caseta de cobro que los conecta por fin con la capital del país, todavía se escuchan los ecos de aquella reunión sucedida en Cuijla, como diría Aguirre Beltrán, como la nombran con familiaridad los lugareños.

La demanda principal no resuelta del reconocimiento constitucional de los afromexicanos, congrega a la mayoría de las agrupaciones civiles que en México luchan por esa causa en forma organizada, desde hace casi tres décadas.

Los dirigentes y representantes de las organizaciones afromexicanas definen y expresan los contenidos de sus demandas, se habla de deuda histórica con los africanos arrancados de sus territorios originarios, convertidos en esclavos por la trata legal y clandestina, luego vendidos en las rutas del esclavismo en América, en la Nueva España, en México.

A la demanda de justicia intercultural a la deuda histórica con las afrodescendencias en todo el mundo, se suma el reconocimiento constitucional de las poblaciones afromexicanas

En la Asamblea de Cuajinicuilapa las voces de los dirigentes se expresan demandando el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos afromexicanos, el reconocimiento pleno de su ciudadanía como miembros de esta nación.

Los grupos, mediante sus representantes, se expresan en favor de una agenda social, política e institucional que permita coordinar el trabajo y los esfuerzos de todos, ya que advierten ausencia de avances en los objetivos del Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

Se trata de colocar e impulsar una propuesta legislativa para la modificación del Artículo 2 constitucional. Al respecto, los antecedentes recientes muestran que las organizaciones ya entregaron, al menos, tres oficios que contienen dicha demanda, uno de ellos dirigido al Secretario de Gobernación, mientras que los otros dos fueron entregados a las representaciones superiores de ambas Cámaras legislativas, la de los Diputados y la de los Senadores, que en el momento de la entrega estaban ocupadas por Jesús Zambrano Grijalva y por Emilio Gamboa Patrón, respectivamente.

Es una convicción compartida por todas las organizaciones considerar con relación a sus demandas, que todos los partidos políticos actúan “cada quien a su conveniencia”. Los voceros y representantes de las organizaciones afromexicanas reunidas en la sede de la Universidad de los Pueblos del Sur, coinciden en que las poblaciones afromexicanas “no quieren que se les traten como si no pensaran”.

El Rector de la Universidad de los Pueblos del Sur, finalmente, expresó que es necesario se conjugue la agenda jurídica, legislativa y social y que ese procedimiento conduzca a un congreso, con acumulación de fuerzas “que permita hacer de la demanda de los afros una realidad no sólo para sensibilizar, sino como resultado encaminado a distintos planos”.

Las voces de la Asamblea de Cuajinicuilapa, demandantes del reconocimiento constitucional del pueblo afromexicano, producen ecos que aún se escuchan en Cuijla, sin ser escuchados en la Ciudad de México.

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